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Friday, June 8, 2007

R.L.Stine


Alguno se preguntará que narices hace R.L.Stine entre grandes autores como Bram Stocker, Shelley o Edgar Allan Poe y es que se le ha de reconocer a este escritor la capacidad de entretener sin pretensiones y es que no todo puede ser alta literatura y de tanto en tanto debemos pasearnos por la cultura basura un rato y disfrutarlo sin complejos. Reconozco, mea culpa, haberme leído varios libros de este autor de libros de consumo, literatura de palomitas que le digo yo, y además en varios idiomas (si uno está aprendiendo una lengua es el mejor autor porque se le ha de reconocer una sencillez pasmosa en sus textos).

Supongo que él mismo se reconoce un autor para críos y sin pretensiones y su literatura no está tan alejada de otros como Dan Brown que van por la vida con muchas ínfulas pero sus libros no son más que guiones sin cualidades artísticas, al menos Stine no engaña a nadie.

Si uno está en plena playa, en el veranito y desea leer algo que le distraiga un par de horas y no le caliente la cabeza, éste es su autor.

Que conste que aunque lo parezca no hablo con ironía pues seguiré leyéndole en esas horas muertas donde uno puede volver a ser un niño de 12 años otra vez atacado por monstruos, en campamentos o parques de atracciones malditos o muñecos diabólicos, espantapájaros o muñecos de nieve asesinos...Personajes y situaciones de guiñol, de gran farsa, de siniestra feria ambulante y a veces, y sin exagerar, casi heredero de la literatura gótica del XIX y del cine de terror de la Universal.

Sinceramente, y con todos mis respetos, creo que le da cien mil vueltas a J.K. Rowling.

No se lo pierdan.

Friday, May 4, 2007

Villa Diodati


Villa Diodati (John W. Polidori, Mary Shelley, Percy Shelley y Lord Byron)

Recuerdo que cuando era niña el ínclito Narciso Ibáñez Serrador explicaba con mucho énfasis y tono aleccionador que el mosntruo de Frankenstein -que insistía irritado que no tenía nombre aunque popularmente se le conociera con el de su creador- y Drácula habían nacido al mismo tiempo como si de espantosos siameses se trataran. Años más tarde en una cena escuché esa misma historia, con las deformidades propias de las leyendas urbanas, por boca de un joven que explicaba lo mismo dicho por Chicho añadiéndole al hombre lobo a aquel alucinante parto múltiple.Con el tiempo y algo de información me di cuenta de lo absurdo de aquello que me relataban. Bram Stocker nació unos cuantos años después, así como su criatura. Lo cierto es que cuatro geniales escritores se reunieron en la villa Diodati a orillas del lago Leman en las inmediaciones de Ginebra en el verano de 1816 y allí se gestaron algunos de los mitos de terror modernos.Aquel selecto e improvisado club dedicaban sus días a hacer excursiones, a navegar en barca, a hablar de lo humano y lo divino y a leer en voz alta historias de fantasmas que se les antojaban casi reales a la luz de los candelabros y por la ingesta de láudano. Llama la atención lo que Polidori escribió en una de esas sesiones de lectura el 18 de junio:"Después del té, a las doce en punto empezamos en serio a hablar de fantasmas. Lord Byron recitó los versos de "Christabel" de Coleridge, sobre el pecho de la bruja. Cuando se hizo el silencio Shelley gritando de repente, se llevó las manos a la cabeza y salió corriendo de la sala con una vela. Le echamos agua en la cara y luego le dimos éter. Miraba a la señora Shelley, y de repente pensó en una mujer de la que había oído hablar, que tenía ojos en lugar de pezones, lo cual al apoderarse de su mente lo horrorizó".Fue Lord Byron quien propuso que cada uno escribiera un relato de terror como los que solían leer en aqullas largas y ociosas jornadas. Sólo Mary Shelley y Polidori cumplieron con aquel compromiso y así nacieron "El monstruo de Frankenstein" y "El vampiro" (y aunque con esta obra nace el concepto de vampiro literario como lo conocemos, no se trata de "Drácula" de Stocker que sería posterior, de ahí el error de Chicho). Byron comenzó una historia "El entierro" sobre dos viajeros en que uno de ellos hace prometer al otro a cumplir con una extraña petición en cuanto hubiera muerto. Desgraciadamente no acabó aquel relato y permanece inacabada. Percy por su parte, comenzó una historia sobre las experiencias de su vida, pero en seguida desistió, tal vez incomodo con la prosa, pues él era poeta.Polidori iba a relatar una curiosa historia sobre una mujer que por espiar por el ojo de una cerradura era castigada a que su cabeza se convirtiera en una calavera, pero deshechó la idea que tal vez resultaba demasiado surrealista.Sin duda lo mejor de aquella apuesta fue el Frankenstein de Mary Shelley, donde encontramos de nuevo al individuo solitario, desorientado en un universo extremadamente hostil. La criatura nace inocente y es pervertida por el mundo que la rechaza por ser diferente, incluso su creador la desprecia. Y esta criatura se transforma en un ser perverso que dará a probar a su padre la misma medicina al destruir lo que más ama: la soledad. ¡Qué paradoja que estos amigos que parecían tan despreocupados en aquellos días apacibles en la villa Diodati caminaran tras la estela de la muerte trágica! Perseguidos, quizás, por sus propios monstruos interiores.Y es que la tragedia nos persigue ¿o es que hay alguna vida humana -o no- que no acabe trágicamente?

Edgar Allan Poe


Poe fue sin duda el creador de relatos cortos de terror moderno, donde es especialmente importante la psicología de los personajes. En su obra el descenso a los infiernos es constante como lo fue en su propia vida. En "El pozo y el péndulo" es casi literal, de tal manera que el protagonista prefiere el péndulo que le partiría en dos a ser arrojado al pozo oscuro que le llevaría al fondo mismo del averno.Uno de mis relatos favoritos es "La caída de la casa Usher" en que el desmoronamiento físico y moral es absoluto e inminente.Todo allí es angustioso: el páramo, la casa rodeada de grietas, el silencio y esa hiperestesia que enloquece a Roderick perteneciente a un mundo ajeno al nuestro. El narrador es el testigo alucinado del desplome de dos seres atrapados por una maldición. De nuevo, la tragedia. Y es que ciertamente hay seres que caminan, se mueven, hablan y respiran pero ya están muertos, al menos, por dentro. Y es lo que le ocurre a Roderick y a su hermana: ya están muertos, o mejor dicho, la muerte es un puro trámite. Lo único que necesitan es un testigo que explique lo acontecido en aquella casa destruida por la endogamia, tal vez el incesto, en una atmósfera enrarecida por una soledad extrema. Sin este cronista tan sólo nos encontrariamos con unas ruinas incomprensibles, un rompecabezas sin sentido. El narrador se llevará su testimonio consigo, tal vez para burlar de alguna manera la aniquilación total de los Usher. El recuerdo ya es algo...

Amborse Bierce


Supongo que desconocería por completo la obra de Bierce si no hubiera sido por la hermosa labor divulgativa de Juan José Plans de su programa de radio "Historias". Bierce mostro en sus relatos que el salvaje Oeste puede ser tan misterioso o más que las brumosas callejuelas de Londres o que la soledad de un castillo en los Cárpatos. Ámerica era la última frontera, una tierra por descubrir y como todo aquello que se desconoce, se teme. Es el miedo a lo desconocido, donde el mundo se muestra extremadamente hostil, en una naturaleza confabulada para la destrucción del ser humano. Ironías de la vida, lo contrario que sucede ahora. Así es que no es de extrañar que destaquen en su obra los animales que acechan en la oscuridad como demonios y los fantasmas errantes y vengativos sujan de los bosques frondosos o lejanas praderas.De su obra destaca principalmente "La muerte de Halpyn Frayser" y "Un habitante de Carcosa".¡Qué gran homenaje le hizo Plans a ambas obras pero en especial a "Halpyn Frayser"!. Aún recuerdo la estremecedora soledad sin posibilidad de escapar de Halpyn en un bosque oscuro, casi irreal. Y como una risa inhumana acechaba a quien por el título ya sabiamos que iba a sucumbir. El bosque se convierte en una enorme trampa, en una puerta al inframundo, el escenario mudo e irónico de nuestra muerte. Y sera aquel quien más nos ama el destinado a destruirnos, aunque no sepamos por qué. Es espeluznante comprobar como a medida que avanza el relato aquellas dos almas lánguidas, casi inocentes de una madre y un hijo están a punto de protagonizar un terrible duelo a muerte. El hijo, Halpyn, perdedor nato, se deja llevar por las circunstancias como una hoja al capricho del viento, como si su destino le resultara indiferente. Sólo al final deseará rebelarse contra él pero será demasiado tarde. Pero como leve compensación surgirá de él un leve resplandor de genialidad poética siempre negada por las musas, pero más por inspiración de los muertos que por su brillantez personal. Como una paradoja a medio camino entre lo sarcástico y lo romántico, la redención se produce a través de la poesía, como si ella nos rescatara de la mediocridad y limpiara nuestros pecados. La poesía como estertor. El final glorioso de una vida mediocre.En "Un habitante de Carcosa" nos encontramos de nuevo cara a cara con la soledad más absoluta y demoledora. El individuo además está desorientado, completamente incapacitado para la lucha. Sólo hay ruinas a su alrededor, tal vez la alegoría de lo que es una vida humana: una ruina.El extrañamiento se produce cuando la naturaleza pervierte sus leyes naturales simplemente para complacerse en recordadr a los seres humanos su fragilidad, la inutilidad de sus empeños, sujetos como estamos a nuestra condición humana. Para ello, la naturaleza muestra todas sus señales para recordarle su condición de mortal. Y lo único que puede hacer el individuo es ser consciente de ello, y aunque le horroriza puede enfrentarse cara a cara a ella confiriendole por ello una cierta dignidad.El hombre de Carcosa es cualquier hombre, aquel que levanta todos los velos poco a poco para enfentrase a lo inevitable: la consciencia antes de la aniquilación.

Jean Lorrain


Me gustaría dar a conocer a los fieles lectores de este blog un autor que ha sido injustamente olvidado por el canon literario, sin embargo, fue un creador de talento extraordinario. Se trata de Jean Lorrain (sí otra vez él) .Escritor francés nacido en 1855 y muerto en 1906, que pasará a la historia como un dandy melancólico y decadente, amante de lo extravagante al igual que Baudelaire.De su obra destacaría Cuentos de un bebedor de éter donde la realidad setrastoca de un modo aterrador, aunque nunca queda claro si esa transformación esproducto de una mente enferma por las drogas -el éter, que será el hilo conductor de la obra- o si realmente la realidad se ha alterado definitivamente hasta convertirse en una pesadilla delirante.De estos cuentos destacaría La mano enguantada, donde el horror másextremo se produce en una acción cotidiana y silenciosa, como un viaje en tren. Locual no merma el espanto de lo que sucede sino que lo acentúa, pues lo hace máscreíble. En el cuento no hay efectismos artificiosos e innecesarios aunque consiguemetamorfosear lo cotidiano en una realidad irreconocible, grotesca y sin sentido:Aquello se convirtió en algo obsesivo; ya no podía apartar mis ojos deaquella mano; de pronto el hombre se levantó (fue después de la estación dePassy cuando el tren acababa de ponerse en marcha), dio unos pasos en elcomportamiento y vino a plantarse ante mí. Fue horrible. Sus gruesospárpados se habían levantado y sus ojos blancos me miraban; el hombrehabía metido su mano en el bolsillo y, con ambos brazos hundidos hasta loscodos en las profundidades de su abrigo, me miraba fijamente con sus ojosvidriosos sin decir nada, inmóvil, y entonces vi que estaba dormido.Aquí vemos que un hecho aparentemente inofensivo como el de un hombre que entra en un compartimento de tren y queda dormido, se nos presenta como algoabsolutamente perturbador y amenazante.Asimismo, destacaría Reclamación póstuma donde nuevamente la aparición esprotagonista de la historia y, como siempre, la ambigüedad de su origen crea confusión en el lector, pues nunca queda claro si es producto de una mente intoxicada por el éter o porque ha sucedido un hecho fantástico o inexplicable:¿Habéis notado el imperceptible olor a éter que se desprende de la nieve? Lanieve tiene sobre mí casi los mismos efectos que el éter, me desequilibra y meturba; hay gente incluso a la que vuelve loca; entonces nevaba desde hacíatres días; atribuí mi visión a la nieve.(...)Sin embargo, aquella noche no había nieve.Lorrain parece crear un mundo propio, carnavalesco, abigarrado, de máscaras ymucetas, los personajes son grotescos como surgidos de un cuadro de “El Bosco” oBrueguel, donde cualquier ser humano puede ser un monstruo, pues sus facciones se distorsionan como si se miraran en una sala de espejos feriales. Como sucede en El poseído donde los pasajeros de un tranvía se convierten en seres infrahumanos, casi animalescos: Pero una súbita transformación parece apoderarse de todos los seres amontonados allí, los que están de pie luchan incesantemente, preocupados bestialmente por no caerse de la plataforma; están las gruesas damas como desplomadas en las cuatro esquinas del interior, los viejos obreros de dedos encogidos, con las pobres nucas coloradas por el frío, con débiles y escasos cabellos, y las fisonomías de zorro de las criadas que van a la compra, con un aspecto clorótico y vicioso, los ojos oblicuos, desviándose siempre de un extremo a otro bajo los fofos párpados, son extraños señores abotonadoshasta el cuello a los que jamás se les ve la camisa; ¿es que puede existir,amigo mío, bajo la tibia claridad de un día de noviembre, un espectáculo mássombrío y más repugnante que el que ofrece el interior de un tranvía?El mundo alucinado de Lorrain transcurre preferentemente en ambientes cerrados:alcobas enfermizas, compartimentos de tren o salones de baile, donde sus personajes movidos como marionetas, se accionan en un mundo incompresible, espantoso, de leyes caóticas y desconcertantes.Así pues, recomiendo su lectura, aunque me temo que por tiranía editorial seaun libro difícil o casi imposible de encontrar a no ser que se vaya a un mercadillo delibros o una librería de obras antiguas y tenga la suerte de encontrar el volumen 49 de La biblioteca del terror de la editorial Forum de Juan Tébar o quizás en algunabiblioteca bien surtida o por internet.No se la pierdan es una obra magnífica por descubrir